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Mostrando entradas de julio, 2016

Tiempo...

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Todo el tiempo pienso en muchas cosas a la vez. Pueden existir mil cosas en las cuales pensar, de seguro a todos les pasa igual. Sin embargo, llega un momento único en la vida donde de repente comienzas a pensar en el tiempo, en el mismísimo tiempo, en ese extraño elemento que parece atraparte, sin permitirte mirar hacia atrás. Los aniversarios de nuestro nacimiento perdieron la estable alegría de la celebración para convertirse en el silencio reflexivo de la vida. Los miedos progresivamente van creciendo, alojándose sin piedad en un rincón muy accesible del cerebro, los sueños comienzan a correr por su propia existencia, temblando de desespero e incertidumbre por su futuro. Hace algunos días un hombre de apenas 35 años dedicado a la enseñanza en el bachillerato de un colegio cualquiera, desesperado por el calor y cansado de las travesuras de su hija, se refirió a uno de esos tantos dichos populares que eventualmente recobran fuerza en vidas como la mía… “ Cuando estamos jóv...

Fugaz o eterno, mediático o pensado, profundo o superfluo: El amor.

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Tengo 26 años, poco más de un cuarto de siglo andando por este mundo. El tiempo suficiente para haberme enamorado, lo que equivale a ser feliz, añorar, odiar y sufrir por períodos entrecortados. He leído, escuchado, visto y por supuesto he sentido tantas cosas por eso a lo que le llamamos amor que mis abstracciones mentales sobre su significado, cómo funciona y cómo librarnos de él han ido transformándose a medida que la vida me ha estrellado con otras personas. Todo lo que gira en torno al amor está lleno de una increíble subjetividad, depende de nuestro entorno, del condicionamiento que tengamos antes de afrontar una relación, de la buena suerte o el azar caótico, de ese otro que al principio nos hace temblar de excitación y placer, o de cualquier otra variable que se les ocurra. Hablar de amor e intentar definirlo es de esos temas que dan para todo mundo, desde mamá con una visión un poco tradicional, pasando por Bauman con su “amor líquido”, hasta las chicas de dieciséis años...