Entradas

Mostrando entradas de 2016

Fast Society

Imagen
Todo parece indicar que vivimos en una sociedad veloz que no se detiene nunca. Vivimos en una fast society que en palabras de Bauman está asociada a una modernidad líquida, un concepto  que resume la analogía perfecta entre nuestras formas de comprender la realidad para enfrentarla y la particularidad de la fluidez en los líquidos . Los seres humanos no toleramos nada que dure, ya no sabemos qué hacer ni dónde meternos para que todo acontezca lo más rápido posible, todo nos aburre, el silencio y la soledad nos aturden. Somos almas andantes que no nos fijamos a un espacio ni mucho menos nos atamos al tiempo, porque nuestro miedo principal es que corra, que se termine, que nos despedace sus garras. No es extraño escuchar a una familia entera decir a la chica que hace apenas un año tuvo un hijo: “ya es hora que vaya a la escuela, está perdiendo el tiempo”. Hoy vemos a niños de 14 años entrando a las universidades, les quitamos horas de juegos y tranquilidad. Todos nos afana...

Ausencias

Imagen
Después de algunas semanas nadie invoca tu partida, no tienen la mínima intención de contemplar mi dolor. Así suelen ser los ritos de duelo en esta sociedad, lo que seguramente nos podría llevar a pensar que nunca les interesó mi frustración e inexistencia material, todo hizo parte de una ceremonia engañosa que se destiñe con la propia muerte. Aunque no me escuches te confesaré desde mi inconsciente devastado, todas las veces que recreé tu presencia en mis rutinas, ante eso nunca sobrevivió el pensamiento de tu destello volátil, esa imagen nunca fue nítida en mi mente. Sin embargo, hoy la desolación es inminente, llevándome a una condición extenuante que me hace recordar aquel día con sus horas exactas. Era la voz frágil de aquella mujer la que pronunciaba lo impronunciable, la misma que por décadas te sufrió y en aquel momento solo quedó recogida en sonidos entrecortados. La ingenuidad conjugada con el incrédulo espíritu de mi ser me hacían preguntarme por tu cuerpo inert...

Tiempo...

Imagen
Todo el tiempo pienso en muchas cosas a la vez. Pueden existir mil cosas en las cuales pensar, de seguro a todos les pasa igual. Sin embargo, llega un momento único en la vida donde de repente comienzas a pensar en el tiempo, en el mismísimo tiempo, en ese extraño elemento que parece atraparte, sin permitirte mirar hacia atrás. Los aniversarios de nuestro nacimiento perdieron la estable alegría de la celebración para convertirse en el silencio reflexivo de la vida. Los miedos progresivamente van creciendo, alojándose sin piedad en un rincón muy accesible del cerebro, los sueños comienzan a correr por su propia existencia, temblando de desespero e incertidumbre por su futuro. Hace algunos días un hombre de apenas 35 años dedicado a la enseñanza en el bachillerato de un colegio cualquiera, desesperado por el calor y cansado de las travesuras de su hija, se refirió a uno de esos tantos dichos populares que eventualmente recobran fuerza en vidas como la mía… “ Cuando estamos jóv...

Fugaz o eterno, mediático o pensado, profundo o superfluo: El amor.

Imagen
Tengo 26 años, poco más de un cuarto de siglo andando por este mundo. El tiempo suficiente para haberme enamorado, lo que equivale a ser feliz, añorar, odiar y sufrir por períodos entrecortados. He leído, escuchado, visto y por supuesto he sentido tantas cosas por eso a lo que le llamamos amor que mis abstracciones mentales sobre su significado, cómo funciona y cómo librarnos de él han ido transformándose a medida que la vida me ha estrellado con otras personas. Todo lo que gira en torno al amor está lleno de una increíble subjetividad, depende de nuestro entorno, del condicionamiento que tengamos antes de afrontar una relación, de la buena suerte o el azar caótico, de ese otro que al principio nos hace temblar de excitación y placer, o de cualquier otra variable que se les ocurra. Hablar de amor e intentar definirlo es de esos temas que dan para todo mundo, desde mamá con una visión un poco tradicional, pasando por Bauman con su “amor líquido”, hasta las chicas de dieciséis años...

Una mamá, un ser extraño

Imagen
La vida es de los misterios más asombrosos de la humanidad qué para algunos es la simple imposición de un ser superior y para otros es el enigma más grande de la ciencia. Pero con estas letras no quiero afrontar esa discusión que en ocasiones se vuelve estéril, solo pretendo referirme a quienes por la inesperada perfección del azar cósmico pueden darnos la oportunidad de respirar caminando hacía la realización de nuestros sueños, o el fracaso de los mismos, y esas son las madres. La inmensa naturaleza nos muestra a través de las mujeres (humanas) y las hembras (no humanas) el extraño e íntimo universo de la maternidad. Es extraño porque parece algo perfecto, que aunque por supuesto ha sido una imposición para muchas, no deja de ser un fenómeno enigmático, y en ocasiones hermoso y radiante. Las madres son como unos seres irreales que me generan respeto porque todavía no comprendo cómo pueden soportar tanto dolor al parir, cómo se sacrifican a diario, y cómo envejecen entre las frust...

Una carta a Theo

Imagen
Querido Theo, Me has pedido que te escriba sin interrupción durante el tiempo que pase en esta esquiva ciudad, de seres inertes que danzan en el anonimato. Sin embargo, comprendo que mis letras aumenten tu desesperación abierta por este mundo que ha cegado tus ojos como tu alma.  Mi salud no ha estado bien en estos últimos días, la tos me retiene cada noche cuando intento reconciliarme con el silencio de mi mente, y me temo que todo ha sido producto de este aire enfermizo de color gris que altera mi sistema respiratorio. De un momento a otro la propia naturaleza se nos ha convertido en una cruz, que por supuesto nosotros mismos seguimos posibilitando. Hay quienes pueden comparar las prácticas nocivas con la naturaleza desde una casa familiar con las de una fábrica, pero no sería justo comparar nuestra insignificante huella en este planeta con las consecuencias de industrias enormes, tan inhumanas como el inútil señor Esquivel, tan parecidas a todas éstas que tengo a mi al...

La errante agonía

Imagen
“Ser feliz no siempre es una diversión, quizás nos queden las ganas de agonizar.” Ha sonado el despertador esta mañana y nuestros sentidos se activan por inercia. El cuerpo se enciende para continuar con una rutina cegada. Una ducha que acompañada por un sofisma nos lava el alma y nos pide el alimento volátil que se desintegra en los jugos gástricos. Elegir la misma ropa que se acaba el dinero de la mensualidad, el mismo modelo de siempre. Tememos modificarnos y reinvertarnos con el amanecer.  Huimos despavoridos del riesgo. Vamos a un trabajo que no nos gusta, que destiñe nuestra esencia; nos mimetizamos para ser aceptados y cobijados por una comunidad que nos apruebe. Pasan los años, ya casi llegamos a los primeros treinta. Todos los días recibimos los mismos movimientos de nuestro espectro, la tecnología nos lleva nuevamente a la caverna, estamos enlodados en avalanchas de temor. ¿Por qué nos cuesta ser felices? ¿Desde cuándo la ilusión de perfección se volvió un...

Notas de campo (I parte)

Imagen
“ Desechamos lo sobrante del modo más radical y efectivo, lo hacemos invisible no mirándolo e impensable no pensando en ello ” (Bauman, 2005:42). Hoy estuve en la casa de la señora Carmenza, desde la mañana hasta ahora por la noche. Almorcé con ella y sus cuatro hijos, con quienes he compartido varios días de juegos y conversaciones. Son los mismos niños que aparecen en la fotografía de la quebrada, una imagen que decidí compartir en mi tesis y que sin lugar a dudas produce un mar de sensaciones contradictorias en mí. Desde el principio ha sido muy difícil ver a esos niños jugando como si nada en la basura; sí, sé que esto es subjetivo y que está altamente influenciado por mi forma de ver el mundo, por mi forma de lidiar día a día con la basura y nuestro ritual cotidiano, casi que amado, de desechar lo que ya no nos sirve, lo que perdió utilidad, o lo que simplemente se ha convertido en un objeto no deseado por relaciones simbólicas complicadas o dolorosas.  No dejo de p...

Dualidad

... Todos vamos por la vida haciendo pequeñas traiciones, a veces a los demás, a veces a nosotros mismos. Esas traiciones son como otra piel que nos consume, al igual que la carne que nos cubre y se lleva nuestros mejores años de vida.  Las traiciones son como un laberinto desteñido que va perdiendo vigencia con el tiempo, se diluyen, se desvanecen. Las eternidades les pasan por encima, vacían la memoria y sin embargo la culpa nos cobija como el primer día.  No perdemos el malestar de preguntarnos el porqué se dieron, clavándonos las heridas hasta el fino rincón del dolor.