PORTRAIT OF A LADY ON FIRE
“Portrait of a lady on fire” (su título en inglés) es una película escrita y dirigida por la francesa Céline Sciamma, quien ya es reconocida por otros filmes como Tomboy (2011) y Bande de filles (2014). Este filme fue seleccionado para competir por la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes en el 2019, y aunque al final este galardón se lo llevaría “Parasite”, la película de habla no inglesa que acaparó la maratón de premios en el 2020, la cinta francesa ganaría el premio al mejor guion y la Queer Palm en Cannes, distinción que por primera vez sería otorgada a una mujer. La cinta, protagonizada por Noémie Merlant y Adèle Haenel, se ambienta en la Francia del siglo XVIII, y cuenta la historia de una pintora que recibe el encargo de hacer un retrato de una mujer con la finalidad de dárselo como obsequio a su futuro esposo en Italia.
A partir de este telón, Sciamma transforma el vínculo tradicional entre la artista y la musa para situarlo en un plano de mayor horizontalidad, lo que hace que la narración trascienda una relación de amor entre dos mujeres, a la transgresión de algunos cánones naturalizados y aceptados por la sociedad de la época; es pues la co-creación del retrato la forma de aproximarse a una relación simétrica entre dos mujeres. No obstante, allí no termina la exploración de un interesante universo “femenino”, donde se puede ubicar al personaje de Sophie, empleada de Héloïse, como pieza fundamental en este propósito en tanto se utiliza la figura de Sophie en una subtrama que le permite establecer unos vínculos de sororidad poco habituales en las ficciones ambientadas en el siglo XVIII, pero que funciona con toda naturalidad en el contexto de homosociabilidad femenina que despliega la obra. Las tres mujeres comparten una conexión que vulnera los patrones de su contexto histórico-social, produciendo a su vez una complicidad interclasista cuyo momento más simbólicamente poderoso es el aborto de la empleada.
Por otro lado, “Portrait of a lady on fire” encierra una apasionante red de subtextos a partir de los encuentros y la relación que se va tejiendo entre Héloïse y Marianne. En palabras de la directora, la película también busca narrar el enamorarse desde un punto de vista intelectual, construyéndolo paulatinamente a través de la creación y la colaboración entre iguales. En el film existe un diálogo permanente entre las dos voces principales, reflejadas en dos miradas dialógicas: la mirada de quien observa, y la de quien es observada. En ese sentido, la historia de amor avanza justo así, mirándose una mujer en la otra en paralelo a los progresos del retrato. Este y otros detalles como el mismo título de la película, ubican a la cinta como una suerte de monumento al romanticismo, una narración poética que abraza la leyenda de Orfeo y Eurídice haciéndola propia en los cuerpos de las protagonistas.
En cuanto a la estética, la fotografía y los colores; casi no hay un solo momento en "Portrait of a lady on fire" que no sea susceptible de ser capturado, montado y colgado en una pared como arte. Es una cinta visualmente deslumbrante, que nos permite experimentar el brillo cinematográfico de la escritora y directora Céline Sciamma.


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