La basura, el desperdicio de la modernidad



“Toda sociedad hace con lo suyo dos cosas,
o las conserva o las descarta”
Daniel Schavelzon (2009:1)


Cuando el ser humano apenas se descubría como ser racional, capaz de modificar todo a su alrededor, se valía de unos pocos utensilios materiales que empleaba en sus prácticas cotidianas para sobrevivir, lo que más adelante se convertiría en sus desechos; que para la arqueología sería la cultura material de los grupos humanos antecesores, la cual sería de gran utilidad para el proceso de interpretar esas vidas pasadas, descubrir sus organizaciones, sus ideologías, sus dinámicas socioculturales. A medida que ciertas capacidades cognitivas de algunos grupos humanos se transformaban, se modificaban en paralelo sus necesidades, y con esto sus costumbres; lo que más adelante haría obligatoria una mayor producción de objetos “necesarios” para la vida en este planeta.

A finales del siglo XVII se empezaría a originar una época de la historia que generalmente conocemos como La Modernidad, y aunque el propósito fundamental de este ejercicio antropológico no es agotar de manera exhaustiva la discusión sobre este concepto, si es de fundamental interés dejar claro que la racionalidad moderna es un fenómeno que devino de una episteme euro-céntrica y que intentó homogeneizar las demás formas de vida reduciéndolas a formas obsoletas; Europa se auto posicionó como centro de todo, y este acontecimiento traería algunas implicaciones en los modos de conocer/entender la historia mundial y clasificar la humanidad. Además, es importante también presentar aquí los rumbos de la modernidad, pues esto permitirá enlazar desde un discurso global la raíz del porqué de la producción masiva de residuos sólidos y cómo la significación que se tiene sobre éstos depende de la concepción que se tenga de la naturaleza.

Ahora bien, la modernidad trajo consigo la revolución industrial en los países occidentales, suceso que cambiaría de manera radical varias de las dinámicas mundiales, entre esas, los modos en los que eran producidos los objetos, ahora tan “necesarios” en la nueva vida moderna. Para el sistema económico capitalista, la industrialización representó la explotación de la materia prima en proporciones monumentales, pues era indispensable para la demanda de la producción en masa de las mercancías. Estos procesos “modernos” darían paso a un fenómeno desatado por el sistema capitalista, que hasta la fecha no ha cesado sino que ha venido desproporcionadamente en aumento, la sociedad de consumo.

Esta es la etapa en la que la humanidad inicia un abastecimiento de innumerables objetos, pues ya no era suficiente lo básico para vivir, ahora era preciso suplir otras necesidades que hacían parte precisamente de las dinámicas de la modernidad. Con el paso del tiempo eran cada vez más los utensilios materiales que necesitaríamos las sociedades “modernas” para vivir, lo que produjo como consecuencia que poco a poco una parte de la humanidad estuviese atestada de objetos como: computadores, celulares, papeles, ropa, zapatos, bolsos, maletas, cuadernos, libros, televisores, mesas, sillas, camas, vasos, platos, cubiertos, cuadros, decorados, peinillas, cepillos, tazas, neveras, estufas, lavadoras, baldes, cajas, bolsas, paquetes de comida, latas, cables, productos de aseo personal, productos de aseo doméstico, entre muchísimos otros.

Por supuesto, cada uno de estos artículos iría cumpliendo su vida útil y llegaría un momento en el que ya no servirían para nada más que para deshacerse de ellos, y en ese orden los iríamos desechando; es en esta etapa en la que lo que antes nos era útil se convertiría de manera automática en: basura. Si bien es cierto que los seres humanos desde nuestro inicio hemos desechado lo que no nos sirve o lo que no utilizamos, la particularidad de la basura tratada aquí es abordada desde su condición de mercancía que deviene precisamente de esa noción moderna de consumo, a partir de la cual se exhiben como necesarios una gran cantidad de objetos que harían de la vida un caos sin su existencia, por tal motivo la basura es presentada aquí como el desperdicio de la modernidad.


Ahora bien, el aumento desmesurado de la producción de residuos sólidos tiene como consecuencia no sólo el incremento de las problemáticas ambientales a nivel global, simultáneamente también hay un cambio en las dinámicas socioculturales de los seres humanos y en las relaciones que se tejen entre éstos y la basura, motivo por el cual este fenómeno se presenta como oportuno para ser abordado desde la antropología.


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