Sonetos del pasado
Nuestro cuerpo se deconstruye diariamente y suele percibir las fronteras de las dicotomías que producimos entre el pasado y el ahora. Nuestro cuerpo es un repositorio
incierto, es un lugar que aloja momentos llenos de cotidianidad e invención, es una entidad
misteriosa que nos sorprende porque lentamente nos va susurrando los secretos
que por años hemos guardado en él.
Esta es la historia de un soneto de palabras que han sido creadas por ti, de un encuentro de miradas fabricadas desde el alma, de una abstracta pero decidida atención (ineludible) en esos labios que se
quedaron suspendidos en mi recuerdo y de un instante que paralizó el espacio-tiempo y cualquier ley de la física, de los
imposibles y de aquel temor que nos lanzó la remembranza de lo inconcluso y lo
sospechosamente acabado.
Hermosa...
ResponderEliminar¡MUA!
EliminarDebo de reconocer que tu forma de escribir, transmite mucho, gracias por compartirlo conmigo.
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