Sonetos del pasado

Nuestro cuerpo se deconstruye diariamente y suele percibir las fronteras de las dicotomías que producimos entre el pasado y el ahora. Nuestro cuerpo es un repositorio incierto, es un lugar que aloja momentos llenos de cotidianidad e invención, es una entidad misteriosa que nos sorprende porque lentamente nos va susurrando los secretos que por años hemos guardado en él.

Esta es la historia de un soneto de palabras que han sido creadas por ti, de un encuentro de miradas fabricadas desde el alma, de una abstracta pero decidida atención (ineludible) en esos labios que se quedaron suspendidos en mi recuerdo y de un instante que paralizó el espacio-tiempo y cualquier ley de la física,  de los imposibles y de aquel temor que nos lanzó la remembranza de lo inconcluso y lo sospechosamente acabado.

Y entonces, una noche cualquiera te presentas a encarar un mundo lleno de orden donde todo lo vuelves caos. Le cambias la dirección al aire, desafías la ambivalencia al raptarle los colores al cielo, te robas la secuencia de un escritorio y desarmas la narración habitual de mi cuerpo, mi inútil cuerpo que guardaba entre silencios la silueta de un universo lejano.

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