Basura vs Naturaleza




Para la mayoría de los seres humanos que hacemos parte de la sociedad occidental, la naturaleza solo hace parte de un discurso al que le han endilgado una que otra característica de vida, pero que a la larga, es solo una extensa cantidad de territorio que nos permite extraer de él los elementos que lo conforman. Probablemente para la industria que se dedica a fabricar lápices y hojas, los árboles simplemente están dispuestos en el “medio ambiente” para ir, a cortarlos y con base en ellos fabricar un sin número de elementos que serán dispuestos a la venta, pero al momento de ser utilizados, ya no serán parte de la naturaleza de donde fueron sacados con otra forma. 

Es decir, para la sociedad occidental, hay un rompimiento en el momento que se extrae una parte de esa naturaleza de su todo, y deja de hacer parte de ella, para convertirse, entonces, luego de extinguir su utilidad para el curso de nuestras vidas en este mundo, en algo que debe ser tirado, desaparecido; en algo que ya no tiene una función válida, simplemente es dañino, porque ya no sirve, porque no se puede quedar con nosotros, porque no puede regresar con la naturaleza, pues, paradójicamente, aunque salió de allí, su condición física fue transformada a tal punto que al intentar ser regresada a su “hábitat” de origen, causaría procesos no aptos, es decir, causaría la muerte de ese ente por sus cualidades tóxicas. 

En ocasiones es muy fácil hacer ciertos tipos de relaciones, tal vez eso se deba a la simplicidad por medio del proceso de identificación, que se da entre un aspecto y otro. En el caso de las hojas que hacen parte de nuestros cuadernos, es muy fácil decir que vienen de la naturaleza, y que tal vez para muchos seres humanos sigue siendo naturaleza (transformada), aunque ya esté empaquetada y reunida con cientos de hojas más que conforman un objeto que sirve para poder escribir sobre él. ¿Pero qué sucede con otras millones de cosas que utilizamos día a día? Gran parte de ellas también provienen de la naturaleza, como el caucho, que está tan presente en tantas cosas en nuestra vida. 

Pero, ¿es muy fácil decir –identificar y relacionar- que la gran mayoría de basura que desechamos en nuestros hogares hace parte de la naturaleza? No, evidentemente no. El pensamiento que se produce sobre la naturaleza y la basura son completamente diferentes e incluso contradictorios, y esto se debe, como ya lo describí anteriormente al rompimiento que hacemos los seres humanos de esas redes que hacen posible que el mundo se mueva y se interconecte. Hay una red que entrecruza elementos, actores, maquinas, transformaciones; una red que difícilmente tiene cortos circuitos, pero es una red que mentalmente hemos dividido, y de ahí nace la dicotomía entre la naturaleza y la cultura… División que hace presencia ante la pregunta que planteé en este párrafo con respecto a relacionar la basura con la naturaleza, probablemente a la primera se le reconozca como el resultado de la cultura chatarra, lejana en características a la afable naturaleza, que vive y sigue viviendo para que la especie que vive en la “cúspide” de este planeta le arranque día a día la vida.





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