Fragmentos nocturnos





I Parte: De los asombros internos
A veces es tan difícil decirte ciertas cosas. Ayer pensé que me quedaré estática como si estuviese en una inconsciencia de no búsqueda. De verdad solo quisiera seguir caminando a ver qué encuentro, pero sin amarrarme a los anhelos. Simplemente estaré. Pero, no me malinterpretes, no he decidido frenar mi búsqueda porque no tenga sentido, simplemente encontré algo que puede darme la libertad de no condicionarme, solo lo viviré, y estaré.

Realmente pienso que debes suponer que no soy cuerda, que he perdido la razón. Eventualmente no puedo hacer nada frente a eso, porque incluso yo me siento extraña. No recuerdo haber sentido algo así, es una ingenua sensación que hace a mi cuerpo levantarse para afrontar lo que vendrá; es una mezcla de sentires y pensamientos.

Tengo tantos profundos dolores que algunos se han quedado atrás observando con cautela cada nuevo paso que doy. Pero ahora tengo ésta estúpida ilusión que nació de la nada haciéndome sentir que algo podría repararse en mí. No tengo una migaja de certezas, a cambio de eso estoy desplomada en miedos, en un temor manipulador que me hace dudar sobre esta fuerza que algún día puede esfumarse e incluso dejar de existir en mi mente. 


No te miento si te digo que me asombra la coincidencia en tantas ideas, me encuentro maravillada de nuestro encuentro, de un choque que se ha dado ahora y no antes, una conspiración indicada. Es increíble que dos seres en esta inmensidad, entre millones y millones de personas estemos aquí más que hablando, de hecho, más que hablando. 

II Parte: Escapando de la realidad
Me gusta mucho una poetiza llamada Meira del Mar, hoy la he recordado ante estos minutos nuestros de atadura, por esa razón te propongo que naveguemos ahora que el día estalla toda su soberbia sobre el mar. Huyamos, huyamos ahora que no cabemos en este día, ese sería el sutil consejo de Meira... 

III Parte: Las palabras se agotan
Probablemente me quede sin palabras porque se agotan. Mi amor crece y mis palabras me abandonan. Ahora son cortas, superfluas e insignificantes. Permíteme seguir en este espacio-tiempo, por sobre las absurdas palabras.

IV Parte: Las pasiones
Hay cosas que nunca cambian, que te quitan el sueño haciéndote perder estabilidad. Esas cosas atrapan, enloquecen, se vuelven necesarias. Suele suceder con los libros, se zambullen en todas las relaciones que construyes en tu mente, las palabras que has descubierto en ellos toman posesión de ti. Los libros me gustan, como me gustas tú. Lejos de cualquier sentimiento vano y cursi, tú me hundes en sentires misteriosos. Me encantas porque al igual que los libros te has convertido en una de mis pasiones. 








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