Turbulencias



“Hoy que estás espléndida y que todo lo iluminas…”
Gustavo Adrián C.


El total de nuestra respiración no nos alcanzaría para enumerar los espacios que visitamos y hacemos nuestros. Los mismos que enloquecen a los segundos y les hacen vivir inquietos, intentado apropiarse de aquellos que nos bañan de asombros instantáneos, ellos –los míos- tan lejanamente versátiles descubrieron un espacio con forma de cuadro, raptando al  mismísimo Van Gogh quien dibujó desesperado, tu parpadeo en mi mundo, sentí turbulencias.

Desde entonces el cercano horizonte del tiempo presente y el incansable destello del futuro, se cobijan con la manta de tus suspiros tenues. Los sueños se me han vuelto cajitas secretas de sutiles soles, inciertos. El deseo saborea súbitamente tu ser. La fantasía desfigura lamentos. Convierte soliloquios en gritos durables arrojados al cosmos.

Iluminas las tardes de amarillos misericordiosos. Tú decoras el afán de tranquilidad. Vistes de arma al miedo.

Y como ayer, hoy estás espléndida. Como aquella vez, flotamos en nubes brillantes. Y en el siempre que nos redime del nunca, volamos, volamos cada vez más alto. Navegamos entre planetas. Atentas al sonido esporádico, que no cesa. Viviendo en turbulencias.

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